Científicos descubren qué acabó con los mayas

Los estudios los realizó la Universidad de Cambridge

Los resultados de la investigación se publicaron en la revista "Science" (Ilustración: Fernando Castellón)

Por: Salvador Gaytán

Ciudad de México (Rasainforma.com).- Investigadores de la Universidad de Cambridge y la Universodad de Florida desarrollaron un método para medir los isótopos del agua atrapada en el yeso, un mineral que se forma en tiempo de sequía cuando se baja el nivel del agua.

Los estudios se realizaron en el lago Chichancanab en la Península de Yucatán, donde los mayas vivían.

A partir de estas mediciones, los investigadores descubrieron que la precipitación anual disminuyó entre 41 y 54 por ciento durante el periodo de colapso de la civilización mayo, con lapsos de hasta 70 por ciento de reducción de lluvia durante condiciones de sequía máxima, y que la humedad relativa disminuyó entre 2 y 7 por ciento comparado con hoy.

“El papel del cambio en el colapso de la civilización maya clásica es algo controvertido, en parte porque los registros anteriores se limitan a reconstrucciones cualitativas, por ejemplo, si las condiciones eran más húmedas o más secas”, explicó Nick Evans, estudiante en el Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge y primer autor del artículo. “Nuestro estudio representa un avance sustancial ya que proporciona estimaciones estadísticamente sólidas de los niveles de lluvia y humedad durante la caída de los mayas”.

Durante el siglo IX hubo un gran colapso político en la región maya central: sus famosas ciudades de piedra caliza fueron abandonadas y las dinastías terminaron. Y mientras el pueblo maya sobrevivió este periodo, su poder político y económico se agotó.

Existen múltiples teorías sobre qué causó el colapso de la civilización maya, como la invasión, la guerra, la degradación ambiental y el colapso de las rutas comerciales. En la década de 1990, no obstante, los investigadores lograron reconstruir los registros climáticos para el periodo del colapso maya, y encontraron que se correlacionaba con un periodo prolongado de sequía extrema.

El profesor David Hodell, director del Lavoratorio Godwin de Cambridge y autor principal del presente documento, proporcionó la primera evidencia física de una correlación entre este periodo de sequía en el lago Chichancanab y la caída de la civilización maya clásica de un documento publicado en 1995.

En esta ocasión, Hodell y sus colegas aplicaron un nuevo método y calcularon el alcance de la sequía. Usando un nuevo método geoquímico para medir el agua encerrada dentro del yeso de Chichancanab, los investigadores construyeron un modelo de las condiciones hidrológicas durante el Periodo Clásico terminal, cuando los mayas colapsaron.

Los investigadores analizaron los diferentes isótopos del agua atrapada dentro de la estructura cristalina del yeso para determinar los cambios en la lluvia y la humedad relativa durante la caída de los mayas.

Midieron tres isótopos de oxígeno y dos de hidrógeno para reconstruir la historia del agua del lago entre 800 y 1000 d.C. Cuando se forma yeso, las moléculas de agua se incorporaron directamente en su estructura cristalina, y esta agua registra los diferentes isótopos que estaban presentes en el agua del lago antiguo en el momento de su formación.

En periodos de sequía, se evapora más agua de lagos como Chichancanab, y debido a que los isótopos más ligeros del agua se evaporaron más rápido, el agua se vuelve más pesada. Una mayor proporción de los isótopos más pesados, como el oxígeno-18 y el hidrógeno-2 (deuterio), indicarían condiciones de sequía.

Al mapear la proporción de los diferentes isótopos contenidos en cada capa de yeso, los investigadores pudieron construir un modelo para estimar los cambios pasados en la lluvia y la humedad relativa durante el periodo del colapso maya. Estos datos climáticos cuantitativos pueden realizarse para predecir mejor cómo estas condiciones de sequía pueden haber afectado a la agricultura, incluso los rendimientos de los cultivos básicos de los mayas, como el maíz.

Con información de Milenio