Termina dividida y “sin pena ni gloria” reunión del G-7

Las fricciones entre los “7 Grandes” y en particular con Estados Unidos, fueron más evidentes porque, por primera vez los líderes se confrontaron en una auténtica discusión

Los líderes del G-7 reconocieron por primera vez este sábado, en la ciudad siciliana de Taormina, su división respecto a la cuestión del cambio climático (Foto: Archivo)

Italia (Rasainforma.com).- Tal y como se había pronosticado, la reunión 43 del G-7 terminó sin acuerdos trascendentes; por el contrario, tal vez sólo con la confirmación de que, por ejemplo, habrá que esperar más antes de tener una respuesta de Estados Unidos en temas tan delicados como los acuerdos del cambio climático firmados en París opinaron medios y analistas desplazados a cubrir las reuniones.

Diversas variables imprimieron a la reunión del G-7 en Italia, la característica que la distinguirá en el corto plazo al menos hasta la cumbre del G-20 los próximos 7 y 8 de julio.

El hecho de que haya más mandatarios primerizos en este tipo de cumbres que los experimentados marcó una diferencia, más aún lo que se ha calificado como el tipo tan peculiar de hacer política del estadounidense Donald Trump que, en su primer gira internacional como presidente, dejó una huella poco satisfactoria para muchos de los asistentes.

Los reclamos a la OTAN, su desacuerdo con los avances del comercio Alemán, su descortesía hacia con los asistentes como el desencuentro (jalón) con el primer ministro de Montenegro, así como el desconocimiento de los temas más importantes abordados durante las reuniones, y la ligereza con la que ofreció dar respuesta en torno al cambio climático, son el contexto en el que se desarrollo el encuentro de Trump con sus pares.

La crisis migratoria, uno de los ejes temáticos de la cumbre en Taormina, que despertó grandes expectativas al país anfitrión, a la sazón el país de Europa más afectado con los flujos migratorios, a pesar de que se contó con la presencia de cinco países africanos y con dos personalidades Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, la cumbre terminó —según trascendió— que el comunicado final decepcionó ya que sólo llegó a buenas intenciones y acuerdos producto del sentido común, los que fueron endebles sin la consistencia que los asistentes esperaban como resultado.

Coinciden medios y analistas que la falta de una posición concreta de Estados Unidos en los grandes asuntos que iban a discutirse en la cumbre ha sorprendido mucho a las otras seis delegaciones.

También los cambios de opinión, como en la cuestión de las sanciones a Rusia, donde a última hora se dio marcha atrás y el asesor económico, confirmó que seguirían con la misma línea. Alarmados por la posible fractura, se ha optado por bajar el tono, buscar acuerdos y dar más tiempo. Hay seis miembros con posiciones muy claras y una séptima que necesita tiempo para pensar, ofreció por cierto, responder en una semana a través de su Twitter.

Al parecer y fue factor común, habrá que esperar hasta la próxima reunión del G-20, en Hamburgo el 7 de julio, para transitar hacia posibles soluciones, al efecto, la próxima anfitriona expresó de la cumbre del G-7: Difícil e insatisfactoria.

De la desangelada cumbre 43 varios periódicos comentaron: “Muchas novedades sobre la mesa, pocas esperanzadoras. Una cumbre que llegó muy pronto para algunos y en medio de un proceso electoral para otros”.

Debutaron cuatro mandatarios Emmanuel Macron de Francia, Paolo Gentiloni de Italia, Theresa May del Reino Unido, y Donald Trump de Los Estados Unidos.

Y los focos se dirigieron principalmente a la británica y al presidente estadounidense aislado por su propia visión del mundo; incluso, físicamente en los paseos que realizaron los mandatarios por Taomina.