Columna: Otra gran oportunidad… segunda llamada

En ventanillas de las sucursales bancarias, el dólar se encuentra a la compra en 18.11 pesos, mientras que a la venta está en 19.10 pesos mexicanos (Foto: Archivo)

Hay sin lugar a dudas corrientes en el terreno internacional que conducen inevitablemente a un nuevo orden internacional, el camino no es, ni ha sido, ni será fácil, el viejo orden y quienes defienden a capa y espada, no cejarán en sus empeños por mantener el status quo.

Los Estados Unidos y su fuerza hegemónica, aunque cada día más abollada, hace esfuerzos por mantener esa posición que ha logrado construir a través del avasallamiento de los pueblos, inventando y creando guerras para justificar su presencia de supuestos vigilante en todas las latitudes del orbe; los instrumentos que diseñó para mantener esa posición, FMI, BM, OMC, OMS, BCE por lo que hace al terreno se puede decir formal y un sistema financiero, bancario y especulativo, de quienes son los dueños del poder económico traducido en poder político, entidades por cierto que no tienen fronteras.

Por otra parte dentro del marco de países que durante muchos años llamaban emergentes, que por cierto ese tipo de calificativos los pone el aparato financiero del capitalismo globalizado, surge al parecer incontenible, China. El campo de batalla son posiciones extraterritoriales y multinacionales, cada una de las potencias (1ª y 2ª posiciones), con planes y programas para posicionar sus objetivos una, la primera, por mantenerla y la segunda por controlarla.

Estados Unidos, en el presente, de los múltiples planes con lo que ha invadido al mundo, trabaja en dos frentes básicos, en el continente europeo y en lo que se podría llamar la cuenca del pacífico. Por el otro lado quienes representan ahora el nuevo orden económico internacional, con tres proyectos multinacionales con impacto en varios continentes.

México por cierto está en medio de ambas naciones, como un puente geográfico, centro logístico, ente articulador sólo con su posición geográfica y ni que decir de su posición en el concierto internacional por sus riquezas naturales.

Los proyectos más visibles de USA son el TPP (Tratado pan pacífico) y el TTIP por sus siglas en inglés- The Transatlantic Trade and Investment Patnership- conocido por algunos como el tratado de libre comercio de Estados Unidos con la Unión Europea. En el primer caso, el propósito es liderar doce países colindantes con el Océano Pacífico (claro propositivamente excluyendo a China). Por el lado del país Asiático: Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), Organización de Cooperación Shanghái (OCS) y La nueva Ruta de la Seda.

Los Estados Unidos han tenido, por fortuna, serias resistencias de varios países del Pacífico, que cada día ha hecho más difícil lograr su famoso TPP, que dicho sea de paso no le interesan ni a Hillary Clinton, ni al desbocado (por decirle lo menos) Donald Trump, al menos así lo han expresado. Claro, en México, lo han vendido como una gran oportunidad para el país, pero por su origen y las razones que lo mueven en modo alguno tiene como propósito que país alguno se beneficie que no sea USA.

El tratado de libre comercio con la unión europea, corre con la misma suerte que el TPP, además se ha complicado con la salida de dicha comunidad del Reino Unido, mejor conocido como el BREXIT.

El BREXIT debilitó de manera substancial los propósitos de USA, así como por voluntad expresada por varios países de abandonar la unión europea, por presiones de los organismos que la operan, entre otros el Banco Central Europeo (BCE), el FMI y la férrea figura de Angela Merkel. Años de trabajo a un paso de sucumbir.

Por otra parte China y los exitosos pasos del BAII, OCS y la Nueva Ruta de la Seda. Esta nueva ruta es un proyecto global de transportes sin comparación alguna en la historia y se ha convertido una vez desvelado por el Presidente Chino Xi. en el mayor desafío de la economía mundial; una revolución total en las infraestructuras de tránsito de pasajeros, mercancías, hidrocarburos y alta tecnología, este plan es conocido como Un Cinturón una Ruta (One Belt-One Road en inglés), pretende ser la clave del encumbramiento de China como hiperpotencia.

Mientras en el mundo se disputa este reposicionamiento, en México, los poderes constituidos (burocratizados) hacen caso omiso de lo que pasa en el contexto internacional (en buena medida por ignorancia) y no hacen nada por capitalizar la ventaja competitiva que supone nuestra posición geográfica y hasta ahora, al menos,  excelentes relaciones con las potencias en juego. México es la joya de la corona. El balón, en consecuencia,  está del lado de la sociedad civil, que ha caído en la trampa de la sobre politización.

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