Opinión: Y lo peor es que Trump no está sólo… todavía

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Desde antes de que asumiera la presidencia de los Estados Unidos Donald Trump, México era, como lo es ahora, el blanco de sus disparos (twitters), una a una sus amenazas las está cumpliendo y en ocasiones con creces, claro ejemplo es la saña con la que trata a los migrantes mexicanos.

Debido a que al parecer no tiene un plan a seguir como gobierno, sino que actúa como se le va ocurriendo, con lo que exhibe sus serias limitaciones como gobernante, deja entrever cierta paranoia, en torno a tópicos delicados pero necesarios de abordar.

La potencia número uno en el mundo, no se lo debe, en definitiva a Trump y éste al parecer no se da cuenta que lo que diga o haga, tiene repercusiones en todos los órdenes. En la última reunión desarrollada en Berlín,  Alemania de la Conferencia de Seguridad de Múnich, quedó claro para muchos de los asistentes que con Trump en la presidencia se sepulta el multilateralismo y con éste al Viejo Orden Internacional y con ellos a los tiempos del post-occidente, post-orden mundial.

Los estragos más allá del continente americano comenzarán a sentirse en el corto plazo, no así los que viven dentro del Continente y México en particular.

Un gobernante debe mucho de lo que hace a su equipo de trabajo y en particular de su equipo de asesores, cuando el primero busca gobernar de acuerdo a las necesidades y condiciones de su país, así sucede, pero cuando las tendencias son hacia la tiranía o al despotismo, el equipo tiene que ser un conjunto de ejecutores, que incapaces de negarse a obedecer una orden de su líder, actúan como autómatas y en algunos casos poniendo de su cosecha, como sucede con varios miembros del gabinete el presidente estadounidense.

La locura del memorándum enviado a los empleados de la Secretaría de Seguridad Nacional, firmado por John Kelly con el aval de Trump, de deportar en sus condiciones a quienes les parezca sospechoso o bien cometa alguna infracción, al margen de su nacionalidad, serán expulsados al país más cercano, fuera de los Estados Unidos sean o no de dicho país.

Como a Trump ni a sus secretarios México les merece respeto alguno, pues han visto al país como receptor de los migrantes que no quieren ni ver.

Los tiempos que corren son una oportunidad para que los mexicanos de allá y los de acá mostremos músculo.

Hay organizaciones de larga trayectoria que trabajan con las comunidades de inmigrantes en Los Estados Unidos, latinos buena parte de ellos y muchísimos mexicanos, que han visto en estas organizaciones un paliativo y soporte a sus causas; poco muy poco ven estas comunidades como ayuda a los consulados y/o embajadas según el caso. A las redes sociales propicias por internet todavía no se le ve la utilidad que ha tenido en otras experiencias como “La Primavera Árabe” o los indignados, lo que no las limita para que lo hagan.

Hoy, todo sirve, las incursiones de docenas de políticos a la caza de comunidades de mexicanos en Estados Unidos, para lo único que servirán será para conocer las cientos de organizaciones y comunidades que están en el desamparo total, de este proceso, por llamarlo de algún modo, habrá que sacar nombres, correos, direcciones electrónicas para darles voz, para reproducir sus demandas. Hay que atacar desde cualquier frente.

La infraestructura gubernamental allende la frontera norte, hay que usarla, sacarle el mayor de los provechos, para eso está y si no funciona, denunciarla. Son millones de connacionales los que están viviendo con miedo, bajo humillaciones y vejaciones, por el simple hecho de no tener documentos (visa o algún tipo de autorización de autoridades estadounidenses) para estar en Estados Unidos y ahora muchos pese a tenerlos también están amenazados.

Los beneficios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) han sido recíprocos, tanto se han beneficiado de un lado como del otro, quizá la diferencia es de cantidades, pero beneficio lo ha habido. Los mexicanos han generado y producido riqueza en Estados Unidos de la misma manera que la ha generado en sus lugares de origen, por lo que en modo alguno se debe permitir que se les despoje de ésta.

Todos los mexicanos de algún modo u otro tenemos algún familiar o conocemos a alguien que lo tiene o él o ella están en Estados Unidos, si su voz y sus demandas, lejos de intereses personales y/o políticos, las hacemos sonar, las exigimos y nos sumamos a la causa de los mexicanos migrantes, de cara al nuevo orden internacional, como otras naciones se puede doblegar a quienes desde la vertiente de la tiranía pretenden someternos.

El coraje, la imaginación y la creatividad sumado al ingenio y las nuevas alternativas de comunicación, pueden contener los embates de las Trumpadas, para esto hay que sumar y no restar. El tirano no está sólo, cuenta con un conjunto de personas que son su imagen y semejanza, conforme lo vayan abandonando, que seguro pasará, los mexicanos como una sola fuerza seremos mejor que él y su séquito.

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