No podría ser de otro modo

Foto: Cortesía

Por: Juan José Miró

No es de extrañar el comportamiento de Trump con México, que en definitiva no le interesa, al contrario, le incomoda, seguramente, sus asesores le han estado diciendo que se manifieste por los sucesos en México (terremoto de 82 y huracán), que a él le tienen sin cuidado, si por algún motivo llega a hacerlo, no será por su iniciativa. Es congruente con su incomodidad.

Quizá podría pasar inadvertida la indiferencia de Trump, que México no necesita de sus comentarios y mucho menos condolencias, pero no se puede soslayar, debido a que esa es la actitud que mantiene por lo que hace a temas como el TLCAN, el programa DACA, sus fobias hacia los migrantes en particular con los mexicanos y su necedad del muro de ignominia.

Aprender a vivir sin la presencia del gobierno de Los Estados Unidos en particular de su representante del poder ejecutivo, da lugar ineludible a nuevos proyectos multinacionales con naciones con las que empresarios y autoridades se habían rehusado a trabajar.

Contrasta en este contexto la recepción que ha tenido México en China, en Alemania con el G20, la convocatoria de recuperar el TPP encabezada por Japón, y ni que decir de la Cumbre más reciente de BRICS, entre otros ejemplos.

Un gobierno no es sólo una persona, es el concurso de fuerzas económicas y políticas que soportan desde el proceso electoral a quien lo encabeza, por lo que tras los cambios frecuentes en los miembros de su gabinete, no se advierte que las cosas vayan a cambiar.

Quizá lo que haga propicio algún tipo de cambio sea el próximo periodo electoral al que se someterá el Congreso, y tras éste, haya un cambio de fuerzas y se continúe obstaculizando las arbitrariedades del magnate que no acierta a comportarse como gobernante.

Se le olvida al Sr. Trump que cuando se representa a un país, se aceptan todos los acuerdos y tratados que como nación se han firmado, más aún, cuando se comparte con las políticas y criterios de los países miembro de las Naciones Unidas, y ni que decir cuando además se comparte alguna vecindad con algún país, como es el caso de Estados Unidos con México. El magnate, por decir lo menos, ha ignorado los protocolos de cooperación internacional entre Estados Unidos y México, con lo que ha crecido la percepción de aislacionismo que se percibe de su gestión al frente de la Casa Blanca.

Mucho trabajo por realizar para las ONG’S, de órganos y organismos en defensa de los derechos humanos, de asociaciones civiles, de organizaciones que representan los intereses de las comunidades de migrantes en Estados Unidos. El encono, fobia y coraje del Sr. Trump contra los mexicanos y otras etnias tienen coro hacia el interior de su país, ha despertado huestes que no habían desaparecido pero estaban en un letargo por no tener caja de resonancia, como la que ahora tienen en la Casa Blanca. Ha dividido, el corredor de bienes inmuebles venido a más, a las sociedades de allá y de acá, su descortesía e indiferencia sólo son una mancha más al tigre.

 

 

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