Mercados financiero mexicanos registran desempeño negativo

El resultado se deriva de la última decisión de política monetaria anunciada el 29 de septiembre

La moneda nacional registró un comportamiento volátil (Foto: http://www.banxico.org.mx/)

Por: Miriam Arvizu

Ciudad de México (Rasainforma.com).-  En México, los mercados financieros registraron un desempeño negativo, desde la última decisión de política monetaria anunciada el 29 de septiembre del presente año, cuando el peso mexicano se depreció 5.1 por ciento frente al dólar alcanzando un nuevo nivel máximo histórico de 19.92 pesos por dólar. Además, la moneda nacional registró un comportamiento volátil que se tradujo en un amplio rango de operación.

La depreciación de la moneda nacional observada en fechas recientes obedeció a diversos factores, entre los que destacan: la incertidumbre acerca de los resultados del proceso electoral de Estados Unidos, así como de los efectos que ello podría tener sobre el desempeño económico de México; la percepción de un menor estímulo monetario por parte de la Reserva Federal;  el uso de la divisa nacional como vehículo de cobertura de posiciones en otros activos, y  las preocupaciones respecto al deterioro de la situación de las finanzas públicas del país. Este último factor motivó un cambio en la perspectiva crediticia de la deuda soberana mexicana de estable a negativa por parte de la agencia calificadora Standard & Poor‘s.

Por su parte, en el mercado de renta fija la curva de rendimientos de valores gubernamentales presentó incrementos generalizados. Finalmente, las expectativas del rumbo de la política monetaria en México implícitas en la estructura de la curva de rendimientos se ajustaron al alza durante el periodo, descontando que la tasa de referencia de política monetaria finalice el año en niveles cercanos a 5.00 por ciento.

Durante el segundo trimestre de 2016, la economía mexicana registró una contracción, como consecuencia de que el sector terciario frenó su crecimiento, al tiempo que el sector industrial permaneció estancado. No obstante, a finales de dicho trimestre y principios del tercero, el IGAE presentó cierta mejoría. Este comportamiento reflejó, en buena medida, el hecho de que las actividades terciarias retomaron una trayectoria positiva y las manufacturas presentaron una incipiente mejoría, si bien las actividades secundarias en su conjunto continuaron mostrando un débil desempeño.

Al interior de la actividad industrial, en el periodo mayo-julio las manufacturas exhibieron cierta recuperación. Por el contrario, el sector de la construcción presentó un estancamiento, a la vez que la minería mantuvo una tendencia decreciente como consecuencia de la trayectoria descendente de la plataforma de producción de crudo y de que la perforación de pozos siguió contrayéndose. Por su parte, los servicios acumularon tres meses consecutivos de expansión, después de la fuerte reducción observada en abril. En específico, destaca la recuperación en las actividades de comercio y de transporte e información en medios masivos, lo cual podría asociarse, en parte, a la incipiente mejoría de la producción manufacturera

En lo relacionado a la demanda externa, a principios del tercer trimestre persistió la atonía en las exportaciones manufactureras de México. En efecto, las exportaciones automotrices dirigidas a Estados Unidos mantuvieron una tendencia negativa, si bien las no automotrices a ese país parecerían haber dejado de caer. Por su parte, las destinadas al resto del mundo mostraron un incipiente cambio de tendencia favorable.

En tanto la tasa de desocupación nacional, como la urbana, continuaron mostrando una tendencia decreciente en el tercer trimestre del año. Asimismo, el número de puestos de trabajo afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) siguió mostrando una trayectoria positiva. En este contexto, en el segundo trimestre del año, la evolución de los principales indicadores salariales, junto con el comportamiento que ha presentado la productividad laboral, condujo a que los costos unitarios de la mano de obra de la economía presentaran cierto incremento, si bien aún se encuentran en niveles bajos.

La inflación general anual pasó de 2.65 por ciento en julio de 2016 a 2.88 por ciento en la primera quincena de septiembre, con ello, este indicador ha acumulado más de dieciséis meses consecutivos por debajo de la meta de 3 por ciento.

La inflación subyacente anual se ubicó en 2.97 por ciento en julio de 2016 y en 3.05 por ciento en la primera quincena de septiembre. Esta evolución ha estado influida por el efecto de la depreciación del tipo de cambio sobre las tasas de variación anual del subíndice de precios de las mercancías, siendo este efecto más marcado en las mercancías alimenticias.

Los miembros de la junta de gobierno respecto de la decisión de política monetaria sostuvieron que en cuanto a la evolución de la economía mexicana señaló que esta registró una contracción en el segundo trimestre de 2016, como resultado de que se frenó el crecimiento del consumo privado, a la vez que la inversión y la demanda externa siguieron presentando un débil desempeño.

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