Medio-Comentario Semiolímpico ¡Sí hay días de gloria!

Amigos, todo sucedió como en una cascada y ahora nuestro ánimo no podría ser más festivo. Ciertamente, hasta parece que los Juegos Olímpicos de Río 2016 comenzaron ayer o, quizás el miércoles y toda la amargura de los días anteriores ya se nos olvidó aunque sea un poquitín.

En fin, parece que nos vamos con cinco medallas de la nación amazónica, que está a punto de cumplir, contra tantos y tantos malos augurios, con su papel de anfitrión para ceder la estafeta a Tokio Dos Mil Veinte (como debería decirse en correcto español y no la gringada de 20-20). Como quiera que sea, México obtuvo no menos de tres preseas por quintos juegos consecutivos.

Se nos dio vivir un día de tres medallas de un jalón y bastará precisar que no es la única vez que ocurre, sino la tercera, es decir, pocas, pero de gran calidad y ya le tocaba a las jóvenes generaciones una jornada de éstas.

Como dijimos, el miércoles quedó segura la medalla de plata de Missael Rodríguez en el boxeo y, el viernes 19 se despertó el ánimo y la inspiración con la gesta de Lupita González y su plata en la marcha femenil. Entonces, este sábado tuvimos a la sorpresa con Iván Hernández en el pentatlón moderno y su bronce; la revelación y confirmación con Iván García y su plata en los clavados desde la plataforma, y la leyenda con María del Rosario Espinoza y su tercera medalla en juegos consecutivos en el tae kwon do.

Como suele suceder, estos festejados resultados podrán distraer del mal principal que seguirá siendo la ineficiencia, la guerra de intereses, la corrupción y que el deporte será el reflejo de nuestra sociedad, que es lo más triste al final del camino. De nuevo, hay que recordar que los triunfos son de los atletas, de sus familias, de sus equipos, de sus comunidades específicamente de la gente que les dio el apoyo moral.

El tema es México en los Juegos Olímpicos, el tema es el deporte, es la entrega, la pasión, el esfuerzo y el trabajo de los muchachos. Fue fabuloso verlos juntos, con excepción de Missael, durante el programa #YoRioxESPN, ahí se reunieron 10 medallas olímpicas en la historia de México: Las 3 de María Espinoza, las 2 de Iván García (quién fue plata en sincronizados hace 4 años), la de Lupita González, la de Iván Hernández, más las 2 de Raúl González en Los Ángeles’84 (oro en 50 kilómetros y plata en 20 kilómetros de marcha)  y la de Ana Gabriela Guevara (plata en Atenas 2004 en 400 metros planos). González y Guevara fueron analistas de la cadena durante las competencias de atletismo. En fin, cuántas glorias olímpicas en un solo lugar.

Y sólo para recordar las más grandes jornadas en las que en un solo día nuestro país se hizo de al menos tres jornadas han sido:

+ El 26 de octubre de 1968,  podría considerarse el día más glorioso para México. Ese día, Ricardo Delgado y Antonio Roldán ganaron oro en boxeo y también ese día les colgaron oficialmente las medallas de bronce también en boxeo a Joaquín Rocha y Agustín Zaragoza. Además, en clavados, Alvaro Gaxiola se llevó la plata en plataforma.

Y el 3 de agosto de 1984, en Los Angeles, México ganó tres medallas: En 20 kilómetros de marcha, oro de Ernesto Canto, plata de Raúl González y, en ciclismo, Manuel Youshimatz ganó bronce.

Ya ha sido comentado que María Espinoza igualó al inmortal Joaquín Capilla como los únicos mexicanos en la historia en ganar medallas en tres diferentes Juegos Olímpicos y que también son los únicos que han ganado medallas de todos los metales.

Vuelve México a robarnos la atención y el corazón. Se nos borraron los demás héroes olímpicos, pero ya era justo porque estuvimos recurriendo a ellos y a lamentar nuestras penas durante todos los días previos.

Río 2016 está en sus últimas horas, pero no quiere decir que no hayamos de dar crédito en su momento a los autores de tantas páginas de gloria, de tantas historias humanas, de tantos ejemplos de superación, de lágrimas de todos los calibres y de recuerdos imborrables. A veces, con tanto por comentar no quisiera uno que los Juegos Olímpicos lleguen a su fin, pero, pensándolo bien, mejor no nos empalagamos o saturamos y así, cuando llegue la siguiente edición en la capital del imperio del sol naciente nos habremos de entregar a los viejos y nuevos dioses del Olímpo.

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