La UNAM pedaleó 69 mil 560 kilómetros durante el Reto 22 Días sin Gasolina

En el reto participaron 454 usuarios, quienes en ese lapso realizaron 10 mil 116 viajes equivalentes a 69 mil 560 kilómetros

Ciudad de México (Rasainforma.com).-Toma 21 días adaptarse a cualquier cambio: ése es el tiempo que le lleva a un amputado deshacerse de la sensación de una extremidad fantasma; a quien inicia una dieta seguir el nuevo régimen alimenticio sin experimentar hambre permanente, o a un atleta habituarse a una nueva rutina, señalaba el doctor Maxwell Maltz en su libro Psico-Cibernética, y bajo este precepto la asociación civil Bicitekas retó a la UNAM a no usar gasolina y subirse a la bicicleta durante 22 días.

La Universidad aceptó el desafío, el cual concluyó el 11 de mayo y ya se tienen los números finales. Hoy se sabe que participaron 454 usuarios, quienes en ese lapso realizaron 10 mil 116 viajes equivalentes a 69 mil 560 kilómetros, equivalentes a darle una vuelta y media a la Tierra (la circunferencia ecuatorial mide 40 mil 75 km).

“Para ser una primera experiencia las cosas salieron muy bien”, señaló Areli Carreón, miembro fundador de Bicitekas y una de las impulsoras de esta actividad, junto con el Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad (PUES) de la UNAM.

Entre los logros del llamado #Reto22DíasSinGasolina está que los participantes quemaran en conjunto dos millones de calorías y se evitó la emisión de nueve mil 42 kilogramos de dióxido de carbono (CO2), “algo relevante si consideramos que acabamos de vivir el periodo de contingencia ambiental capitalino más largo del siglo”.

Se trata de un primer paso que esperamos repetir el año entrante y que apenas está por replicarse en las universidades autónomas de Chihuahua (UACH), Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) y Benemérita de Puebla (BUAP), ya veremos si alguna de ellas, es decir, si las águilas, los búhos o los lobos superan a los pumas, apuntó Carreón.

“Quien obtenga los mejores números se coronará campeón nacional, aunque por lo mientras el lunes 5 de junio, a la una de la tarde, organizaremos una premiación en el Anfiteatro Alfredo Barrera Marín de la Facultad de Ciencias, a fin de reconocer a los jóvenes de la UNAM que más kilómetros recorrieron”.

Acerca de por qué si Maxwell Maltz propuso 21 días como lapso para adaptarse a cualquier cambio, el Reto Biciteka constó de 22, Carreón explicó: “Fácil, porque ese día extra es cuando aquello planteado como desafío deja de implicar esfuerzo y comienza a hacerse hábito”.

La calle es de quien la circula

Aunque el balance del #Reto22DíasSinGasolina fue positivo en su mayoría, el único aspecto que provocó incordios fue el de las ciclovías temporales establecidas a fin de conectar a CU con los carriles ciclistas de la capital, ya que las presiones vecinales fueron tantas que de las cuatro que había al principio sólo fue posible mantener una, la que corre por Avenida Revolución y llega al Estadio.

“Y todo ello se debe a la incomprensión de cómo construimos la ciudad y la habitamos entre todos, pues pese a que hubo un fuerte movimiento de habitantes de la zona que nos respaldaban y que incluso levantaron firmas e hicieron una carta pública entregada a la delegación Coyoacán a favor de esta propuesta, un pequeño grupo de inconformes obstaculizaron esta labor con objeciones sin sentido”.

Fue en Cerro del Agua donde se dio la mayor pugna y donde los detractores del Reto retiraron la ciclovía que ya habíamos trazado bajo argumentos como: “es mi calle porque pago el predial”, “si dejamos pasar esto al rato nos van a quitar el parque” o “si tanto les interesa el transporte dsaparezcan el Pumabús y que todos los universitarios anden en bicicleta”, detalló Areli Carreón.

Para la también consultora de movilidad de Greenpeace México éste fue uno de los puntos más frustrantes del #Reto22DíasSinGasolina. “Por un lado enfrentamos la estrecha comprensión del marco legal por parte de mucha gente y, por otro, lidiamos con una autoridad que lejos de hacer cumplir la ley, se dedicó a ignorarnos, primero no respondiendo nuestras llamadas y luego negándonos información”.

No obstante, Carreón se muestra confiada en que esta situación se enmendará en breve “porque Cerro del Agua es una calle esencial para la Universidad y Coyoacán y, por lo mismo, eventualmente tendrá una ciclovía. En el trabajo realizado con el PUES y al analizar la configuración delegacional, los números y datos muestran que es una vialidad que precisa accesibilidad segura para los ciclistas y, por lo mismo, regresaremos a dialogar y a trabajar con los vecinos”.

Experiencias aprendidas y retos futuros

A decir de Areli Carreón, aunque suene a poco, en 22 días se puede aprender mucho y, en su caso, este experimento llamado #Reto22DíasSinGasolina fue un proceso de ensayo y error en el que se avanzó mucho (69 mil 560 kilómetros, para ser precisos).

“Como al realizar sus recorridos cada usuario empleaba la aplicación para celular Biko, hoy sabemos que la mayoría de los viajes provenían de Coyoacán, Iztapalapa y Tlalpan, pero también que algunos se originaban en Xochimilco. Algo evidente a partir de esta experiencia es que el sur necesita mucha más infraestructura”, dijo.

El siguiente paso es analizar los datos proporcionados por la app para examinar las rutas empleadas por los universitarios para llegar, todo ello con el fin de saber dónde se necesitan más estas ciclovías. Se trata de un trabajo en progreso que está resultando esclarecedor.

Sobre los aspectos a replantearse, añadió, vimos la necesidad de darnos un mayor tiempo previo para convencer, dialogar y trabajar con los vecinos para evitar el rechazo a este tipo de propuestas a favor del ambiente y la movilidad y, si es posible, sumarlos a la construcción de una ciudad que nos abrace y dé espacio a todos.

Por lo pronto, no bien acaba de terminar la primera edición del Reto y los Bicitekas ya preparan la segunda. “Hay muchas universidades —públicas y privadas— interesadas en sumarse y para el siguiente año habrá un mayor número de contendientes; eso hará que más gente salga a las calles en bicicleta para defender el el orgullo de su alma máter, es decir, haremos casi lo mismo, sólo que mejor”.

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Con información de UNAM Global

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