Félicette, la primer gatita en ir al espacio ha sido olvidada

Matthew Serge Guy quiere que se construya una estatua en honor a Félicette

gato, Félicette
Félicette iba en el cohete Véronique AG1 y alcanzó casi 160 kilómetros de altura sobre el planeta tierra (Foto: @MeowCatImports )

Por: Abril Ferreira

Ciudad de México (Rasainforma.com).- Varios animales han sido enviados fuera de la tierra, por ejemplo, la perrita astronauta “Laika”, quien a bordo del Sputnik 2 fue enviada a un viaje por la URSS, del cual no regresó pero todos recuerdan.

Aunque dentro de este grupo de animales, hay una gatita, cuya historia ha pasado inadvertida, tristemente no muchas personas la recuerdan, aunque ciertamente, merece ser reconocida.

Matthew Serge Guy, un usuario del sitio de financiamiento colectivo Kickstarter quiere que se construya una estatua para Félicette, quien fue lanzada al espacio hace 54 años, por un programa francés.

En cuanto Matthew supo de la existencia de la minina, comenzó una campaña con el objetivo de reunir 40 mil euros para crear una estatua de bronce, la cual planea colocar en la ciudad natal de este felino, París. Aunque aún no tienen preparado el diseño, existen bocetos donde se muestra un gato sobre un pedestal. La fecha límite para llegar al objetivo es el próximo 17 de noviembre y hasta la fecha lleva un poco más de 19 mil euros.

Félicette forma parte de un grupo de otros 12 felinos que fueron sacados de la calle y entrenados para soportar las condiciones del despegue y la estadía en el espacio. Además, era sometida a pruebas en máquinas centrífugas, así como a una operación de 10 horas en donde le implantaron electrodos craneales con el fin de monitorear su actividad cerebral.

En un principio, un gato llamado Félix era el elegido para ir al espacio, pero se dice que escapó antes de la misión, por lo que la gatita fue enviada en su lugar el 18 de octubre de 1963 desde una base en Argelia. Iba en el cohete Véronique AG1 y alcanzó casi 160 kilómetros de altura sobre el planeta tierra.

La gatita tuvo cinco minutos de ingravidez, aunque el vuelo solo duró 15 minutos y nunca estuvo en órbita. Después de regresar a tierra en una cápsula con paracaídas, la sacrificaron para poder estudiar los cambios en su cerebro. En aquel tiempo alcanzó cierta popularidad y la llamaron “Astrocat”, incluso le dedicaron sellos postales, pero a la fecha se encuentra casi en el olvido.

Con información de De 10.mx